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El coste de la energía y el precio del acero en Euskadi

15/06/2016 | Imanol Querejeta

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El coste de la energía y el precio del acero en Euskadi

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El lunes hacía un comentario a una crítica sobre la actitud de EAJ-PNV en relación a la situación de las acerías vascas y en ese comentario mencionaba el impacto del precio de la luz en el encarecimiento del coste de producción del acero en Euskadi. Voy a intentar documentar esta afirmación con datos recogidos de periódicos de tirada nacional y local, así como las proposiciones hechas por mi partido en el Congreso de los Diputados, ya hechos públicos hace meses.

El 10 de octubre de 2015 los diarios El Mundo y El País, entre otros, publicaban un artículo en el que se hacían eco de que el precio de la luz había subido en España el doble que en el resto de la Unión Europea durante la crisis económica. Precisaban que en el período de tiempo que va desde el segundo semestre de 2008 y el mismo periodo de 2014, el precio de la luz aumentó en 81 euros por megavatio hora, casi el doble que la media comunitaria, que fue de 42 euros.

Como consecuencia, el Estado español se situaba como el cuarto país europeo con el precio más caro de la electricidad, solo por detrás de Dinamarca, Alemania e Irlanda, cuando previamente había ocupado el duodécimo lugar. El coste a cierre de 2014 era de 0,21 euros/kwh para los hogares, algo más de los 0,20 euros/kwh de media en la Unión Europea y el doble de los 0,10 euros/kwh que paga una residencia norteamericana.

Todos los artículos hacían referencia al mismo informe y concluían que el fuerte incremento del coste eléctrico a nivel local estaba vinculado a costes ajenos al suministro eléctrico (generación y distribución de la luz) que los carga el Gobierno Central (no EAJ-PNV) al recibo de la luz según expone en el citado informe David Robinson, senior research fellow en The Oxford Institute for Energy Studies.

Estos costes hacen referencia a impuestos, gravámenes y costes vinculados con las políticas energéticas tales como el apoyo a las energías renovables, el coste de la deuda acumulada del sistema, el parón de la energía nuclear, las ayudas a la gran industria y al carbón... Por otro lado, en el periodo analizado también se ha incrementado el coste de las redes por las que circula la electricidad en 0,04 euros por kilovatio hora, mientras que el coste de la energía ha bajado en un céntimo por kilovatio hora.

El informe analiza también los precios de la electricidad que pagan las empresas, y determina que el precio medio de la luz para la industria ha aumentado en España en el periodo 2008-2104, a un ritmo no tan elevado como el de los hogares, pero sí entre un 20% y un 30% superior a la que pagan nuestros competidores europeos por los mismos impuestos, gravámenes y costes vinculados con las políticas energéticas. Esto es algo que pesa como una losa sobre la cuenta de resultados de las acerías. Por si esto fuera poco, esta losa es más pesada aún en Euskadi donde el precio de la luz es el más alto de toda la península. Como bien recoge Diario Vasco en su edición del 22 de febrero de 2016, esta situación viene provocada por una anomalía histórica. La mayor parte de las empresas de Euskadi se conectaron en su día a la red de 30 kilovoltios que trazó Iberdrola, enmarcada en la media tensión. Esta energía es hasta un 74% más cara que la de la red de alta tensión, a partir de los 36 kilovoltios. Aunque esta cuestión está en vías de resolverse, de momento la diferencia sigue presente. Por tanto, las empresas radicadas en el País Vasco soportan una doble penalización a la hora de abonar el recibo de la luz.

Trasladado el problema al sector del acero se ve que la repercusión en las factorías es directa, dado la utilización que se hace en la elaboración del acero del horno eléctrico. Este es el caso de las plantas de ArcelorMittal de Zumarraga y Olaberria, además de la de Sestao. Para este tipo de instalaciones, el consumo de estos hornos supone el 30% del coste final del producto, dejando bastante claro que las empresas del acero del Estado en general, y las de Euskadi en particular están en clara desventaja con sus competidores (el diferencial actual es de de 20 euros/MWh con respecto a Alemania).

El Gobierno Vasco lleva tiempo exigiendo que se ponga fin a la doble penalización que soporta la industria vasca, cuya factura eléctrica es superior a la europea y también a la que se aplica en el resto del Estado. Respecto a esta última, a finales de 2013 se cerró un acuerdo entre los gobiernos central y vasco. El ministerio de Industria se comprometió a realizar cambios técnicos en el cálculo del consumo. El objetivo era abaratar la factura vasca en 30 millones de euros en 2014 y en otros 20 millones en 2015. También critica que el Gobierno Central no ha cumplido con el compromiso de reducir la factura en 50 millones, y se ha quedado en 30, subrayando que se está produciendo una discriminación que afecta a la mayor parte de los consumidores industriales vascos.

También ha planteado que aunque la tarifa de 30KV ha mejorado un 20%, el Gobierno central podría abaratar la factura si de la misma se eliminaran conceptos ajenos al transporte y distribución de electricidad, como las primas a renovables, que deberían ser sufragadas por el Estado. Otra alternativa sería no modificar el recibo y aplicar deducciones a los sectores estratégicos sometidos a competencia internacional, tal y como hace Alemania.

Por su parte el PNV presentó el 31 de marzo de 2016 una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados de Madrid a través de la que instaba al Gobierno a defender las medidas y aranceles para hacer frente al dumping chino, y adoptar los cambios regulatorios que fueran precisos para reducir sustancialmente la factura eléctrica que pagan las empresas siderúrgicas del Estado español, y aproximarla al impacto medio que se paga en Europa a fin de recuperar parte de la competencia perdida y garantizar el futuro de las empresas del sector siderúrgico.

La respuesta por parte de la mesa de la Cámara de fecha 14 de Abril de 2016, fue rechazar la propuesta por tratarse de un tema “que excedía las competencias de un gobierno en funciones”.

El 16 de ese mismo mes Aitor Esteban, portavoz del Grupo Parlamentario Vasco EAJ-PNV, manifestó lo siguiente: “los trabajadores, las trabajadoras y las empresas del sector siderúrgico no pueden estar al albur de renuncias o dimisiones” y exigió al Gobierno en funciones “medidas ya” para solucionar la crisis por la que atraviesa el acero vasco.

El portavoz jeltzale explicó que el Gobierno en funciones tenía un mandato claro en relación a la crisis de la siderurgia después de que el Pleno del Congreso aprobara, a instancias del Grupo Vasco y por unanimidad, una Proposición No de Ley para defender y garantizar el futuro del acero vasco.

Hasta aquí el comportamiento y las propuestas de EAJ-PNV en el tema de las empresas del acero, con datos y no con afirmaciones sin rigor documental. Bienvenida sea la crítica y, en el sentido Freiriano de la palabra, cuanto más radical mejor, porque llegará hasta la raíz de los problemas y servirá para hacer propuestas válidas, y no para descalificar. Los significantes vacíos, tan de moda, no son la mejor manera de hacer efectiva una crítica radical y constructiva.

Del acero chino, el otro factor del problema de las acerías, mañana…

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