Elección entre promesas y realidades

13/06/2016 | Imanol Querejeta

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Elección entre promesas y realidades

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Empieza una nueva carrera electoral, esta vez hacia la XII legislatura, y como siempre afrontaremos la tarea con dos conocidas virtudes: la Fe y  la Esperanza.

La primera, la Fe, ha sido  la chispa que ha prendido cualquiera de las iniciativas de este partido a lo largo de sus 121 años de historia y que, al mismo tiempo, le ha ayudado a afrontar las dificultades que han surgido a lo largo de este dilatado período de tiempo. Su fundación, todas las persecuciones de las que ha sido objeto, sus conflictos internos y las responsabilidades de gobierno que ha asumido siempre por mandato mayoritario del pueblo con unos resultados satisfactorios que han permitido el desarrollo de este País. Esa Fe que le ha inducido a utilizar todas las herramientas de las que se ha dotado a nuestro País para ejercer su autogobierno de una forma inteligente. Sin aventuras, sin excesos y con efectividad. Lejos de la indeseada perfección y en la búsqueda constante de la mejora en la utilización de estas herramientas y recursos a través del acuerdo y el diálogo.

La segunda, la Esperanza, ha sido la base de la calma que nos ha ayudado a esperar la larga noche de la dictadura, el logro de acuerdos que han facilitado la construcción de nuestro País tal y como lo conocemos hoy en día, las esperas pacientes en la oposición, el tiempo difícil del quebranto de la convivencia, y los períodos de crisis como el que vivimos actualmente, del que ya hay precedentes que nos han dejado en el recuerdo la experiencia para saber cómo  conseguir salir del túnel, algo que ya hemos logrado en más de una ocasión.

Resulta llamativo que, en este momento, aquellos que nunca han estado en situación de gobernar tengan las soluciones mágicas y que, de una forma poco documentada, atribuyan a EAJ-PNV la responsabilidad del cierre de algunas empresas en Euskadi. Estaría bien que preguntasen por el precio de los costes de producir en Euskadi como consecuencia, entre otras cosas, del precio de la energía eléctrica. Parece que tampoco saben que algunas de las actuales empresas en dificultades ya existían hace muchos años con el nombre de industriales que, como otros muchos en Euskadi, han cesado en su actividad por razones que todos conocemos y que tiene más que ver con la globalización que con la actuación de nuestro partido.

Resulta sorprendente ver a los recién llegados haciendo críticas sin que  parezca que conozcan estos detalles, y otros muchos que sólo se saben cuando se ha gobernado con anterioridad. Llama la atención verles acercarse hasta las puertas de estas empresas portando camisetas con eslóganes oportunistas y resulta desolador verles hacer promesas que no podrán cumplir a corto plazo a trabajadores y familiares alarmados por la situación a cambio de un puñado de votos.

A este paso atribuirán a EAJ-PNV la desaparición de su socio menor  IU, que acuciado por una situación económica difícil y con escasa implantación y malos resultados, ha sido absorbido recientemente por los círculos que conforman el logotipo de la agrupación morada, de la misma manera que las antiguas empresas lideradas por industriales del país se vieron absorbidas o compradas por empresas más potentes de fuera de Euskadi. El cambio de acciones ha sido firmado por ambas directivas (1 por cada 7 asientos).

Pero antes de dar otras explicaciones estaría mejor que nos explicasen a todos los súbitos cambios de amigos tanto en el Egeo, como el Caribe, como en el cono sur y no digamos ya de ideología. En pocas semanas han pasado de Gramsci, Lenin, Laclau, Chávez, Tsipras, etc a proponerse como la NUEVA socialdemocracia, ideología política que se ha desarrollado dentro del marco de una economía capitalista. Y es que el discurso, como el papel, lo aguanta todo, pero la realidad es tozuda y no se modifica con deseos e intenciones.

El problema en Euskadi es la amenaza que se cierne sobre su tejido industrial porque, como ya citaba en un párrafo anterior, la falta de relevo ha ido acabando con industriales autóctonos y la globalización ha actuado en favor de nuevos capitales procedentes de otros lugares del mundo. Algunos de esos industriales foráneos se niegan a hacer viables sus empresas y, al mismo tiempo, se oponen a venderlas para no perder su cuota de mercado trasladando esas empresas a lugares donde los costos de producción son más baratos y el margen de beneficio mayor.

Pero a pesar de estas dificultades vamos a trabajar en este proceso electoral con la Fe y Esperanza que nos han ayudado a construir este País, con el objetivo de conseguir la mayor representación posible en Madrid, para defender allí a nuestro País, a Euskadi y también los intereses de sus ciudadanas y ciudadanos.

Y quiero dejar claro que no tengo nada contra otras agrupaciones políticas ni de sus críticas, sino contra sus métodos, porque entiendo que los enemigos de nuestro partido son viejos conocidos: el paro, la precariedad, la pobreza y la exclusión, no los adversarios políticos cuya presencia siempre es bienvenida, porque a través del combate democrático, el de las ideas, entre todos juntos aportaremos más ideas para ir poniendo nuestros problemas en vías de solución. Pediremos, eso sí rigor y lealtad.

Podría hacer muchas promesas, pero sólo voy a concretar aquella que puedo cumplir, que es que me dejaré la piel por los ciudadanos y ciudadanas de este país y que no se arrepentirán de votar nuestra propuesta.

Les espero a todos y a todas el 26 J.