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¿El arte de lo posible?

07/04/2016 | Imanol Querejeta

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¿El arte de lo posible?

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A eso me dijeron que me iba dedicar después de estar 35 años dedicado a la psiquiatría. Además es lo que siempre se repite en relación a la política. La verdad es que la cita se le atribuye a mucha gente, Aristóteles, Maquiavelo y Churchill entre otros. Lo cierto es que sea de quien sea la cita, quienes la repiten parece que se quedaron en ella y no continuaron leyendo más allá de la frase.

Como profesional de la psiquiatría me ha tocado intervenir con parejas mal avenidas en las que los hijos siempre han sido la excusa para agredirse y quitarse protagonismo e influencia  y, al mismo tiempo para salir lo más beneficiados posibles en todo tipo de repartos ante una eventual separación sin acuerdo.

Lo que estoy presenciando en la vida política española es más o menos lo mismo. Todos los partidos hablan de la ciudadanía y aseguran que todo lo que hacen va orientado a buscar su bienestar. La verdad es que nada de lo que está ocurriendo parece tener relación con la ciudadanía y mucho menos con su bienestar.

Todo apunta cada vez más a que estamos en precampaña y que estamos abocados de forma calculada a unas nuevas elecciones. Mientras tanto un gobierno en funciones obstaculiza el normal desarrollo de lo posible negándose hasta a ser sometido al preceptivo control del Parlamento, y también aplica el mismo rodillo de la legislatura anterior ejerciendo su implacable labor en el Senado donde tiene mayoría absoluta.

¿Es esto lo que querían los ciudadanos el día 20 de diciembre? ¿Es ésta la ilusión con la que se acercaron a las urnas aquél día, que parece hoy tan lejano? De verdad me pregunto si esto es lo que querían todas las personas, miles, que dedicaron un día de fiesta a los demás para que las elecciones de un supuesto cambio se desarrollaran sin problemas. Pienso en los miles de miembros de mesa, interventores, voluntarios…  y también en sus familias, que ofrecieron un día festivo a sus conciudadanos para que el cambio fuese posible, y me pregunto si se está pensando en ellos tal y como ellos lo hicieron con los demás aquél día. Creo que es censurable que los líderes de los partidos mayoritarios, los que tienen la responsabilidad de enunciar el problema, sigan aferrados a un tacticismo orientado a adelantar al rival, ahora convertido en enemigo, a cualquier precio.

Algunos defendían el cambio, el fin del bipartidismo y del “turno”, el fin de los recortes y de las políticas contrarias a las políticas sociales y me pregunto si los ciudadanos que lo están pasando mal han pasado mejor invierno y ya no tienen problemas para llegar a fin de mes mientras los líderes que han elegido para favorecer el cambio se insultan y vetan continuamente mirando de reojo a las encuestas para saber qué hacer. También me pregunto si esas condiciones de vida de los ciudadanos en apuros mejorarán en los casi tres meses que quedan hasta el 26 de junio siempre a expensas de lo que ocurra en nuevas elecciones, y siempre a expensas de lo que se tarde en formar un nuevo gobierno, y también a expensas de que la foto no sea muy parecida y tengamos que presenciar nuevos vetos. Una pena de oportunidad que se pierde y que no va a pasar sin afectar el crédito, ya bastante mermado que tenemos los políticos, “la casta” a la que algunos se han sumado tan fácilmente tratando de convencernos de que son otra cosa. También de quienes piden nuestro apoyo sin asegurar de forma clara y a través de una negociación transparente, que se van a respetar nuestros derechos históricos, nuestra esencia y nuestra razón de ser.

Y qué decir de quien califica como un espectáculo todo lo que está pasando y afirma no quererlo seguir contemplando. Ese mismo que asegura que sólo “había oído alguna cosilla” sobre situaciones sometidas a investigación y que apuntan a casos de corrupción al parecer desarrolladas por personas próximas a su entorno. Es el momento de decir que no hay mayor espectáculo que ver a alguien que pretende hacernos comulgar con ruedas de molino a estas alturas.

En fin que menos mal que la política es el arte de lo posible.

Mientras tanto, nuestro grupo, los senadores de EAJ - PNV se debe de estar dedicando a lo imposible y gracias a la intervención de algunos de los miembros del grupo se ha conseguido mediar en el conflicto que una ciudadana de Orduña mantenía con RENFE  para adaptar los andenes de la estación de esa localidad vizcaína a su discapacidad, algo que llevaba largo tiempo reivindicando. También se ha dado la cara en la grave situación en la que se ven las familias afectadas por los derrumbamientos de Ondarroa. Y qué decir de los premios conseguidos recientemente por cargos del partido como Izaskun Bilbao y gobiernos del partido como el del Ayuntamiento de Galdakao, en el ámbito del trabajo  a favor de los familiares de personas desaparecidas. Ambos reconocimientos en relación con el caso de Hodei Egiluz.

Y nada más, a intentar seguir desarrollando actividades a favor de la ciudadanía en el tiempo que nos quede, sea el que sea.

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